Mi platillo hace lo contrario que yo. Se abre hacia abajo, se ensancha en la base y coincide conmigo justo donde debe.
Su canto repite mi curvatura, como si hubiéramos acordado no desentonar en público.
No estoy sola. En mi familia hemos salido iguales y distintas al mismo tiempo. Cambia el tamaño, no la proporción.
Algunas prefieren café solo. Otras sostienen un desayuno largo. Hay quien se inclina por el chocolate espeso o el café con leche generoso.
Me adapto a la vida que decidas darme. Sin perder la medida.
Tareas del proyecto
Detalles del proyecto
Yo no improviso. No estoy dibujada al azar. Mi diámetro, mi curvatura y mi espesor siguen una proporción concreta. Sí, esa. La del segmento áureo. No es mística; es matemática. Y sí, puedo contener café. Pero, sobre todo, contengo proporción.
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Somos más bien una mezcla entre ingenieros, artesanos y niños que no han dejado de jugar con herramientas.
Somos más bien una mezcla entre ingenieros, artesanos y niños que no han dejado de jugar con herramientas.
Nos gusta la precisión, el orden, las líneas rectas.
Pero también nos gusta reírnos de nosotros mismos
























